La ansiedad hormonal es real: la caída de estrógenos y progesterona en la fase lútea afecta directamente a neurotransmisores como serotonina y GABA, que regulan el ánimo y la calma. Cuando esta variación es intensa e interfiere con tu vida hablamos de TDPM (trastorno disfórico premenstrual), que afecta al 3-8% de las mujeres. Merece consulta profesional. Estrategias con evidencia: suplementación con magnesio (especialmente citrato o glicinato), inositol —que ha mostrado reducir ansiedad en dosis de 12-18 g/día en algunos estudios—, ejercicio regular, mindfulness y priorizar sueño. Cuidar la glucemia también reduce la volatilidad emocional: comer con proteína, evitar largos ayunos y limitar azúcares refinados. 40UNO combina inositol y citrato de magnesio en dosis diarias que muchas mujeres reportan como 'sentirme más aterrizada' desde la segunda o tercera semana.